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Introducción

Prof. Ruymán Barceló

 La medicina tradicional china es una medicina étnica patrimonio de la humanidad. Como todo arte humano, el primer aspecto de su concepción es la Vida: el Tao. Todo está vivo: el vacío, la luz, la montaña, la piedra, el agua y el cielo. Todos los seres somos animados por esa fuente vital inagotable e increada, más bien, somos una emanación de ese origen infinito que contiene todas las cosas, aunque realmente no hay continente, sólo una emanación que expresa la perfección de La Vida.

 La salud es la vivencia en armonía con la energía vital, el chi, nuestra única fuente que todos somos y compartimos. La única forma de curarnos y curar es estar vivos cuidando la verdad. No hay una relación fuera de nosotros más importante, nada puede ser más verdadero que la realidad de la paz sagrada que iluminó el nacimiento.

 He intentado expresar en este sitio web, los fundamentos de la medicina tradicional china. Sus bases terapéuticas provienen de la concepción hombre y naturaleza, culturalmente propias del Taoísmo, son la esencia del chamanismo de los pueblos antiguos. No hay maestro sin equilibrio y comprensión de estos valores, más aún, no hay maestro sin experiencia interna de realización espritual. La curación con las agujas y plantas proviene del entendimiento profundo del Chi. Quien no ha conseguido esa Unión, difícilmente puede ayudar a otro ser mediante cualquier medio a sanarse, menos a través de el antiguo arte de la acupuntura. Los puntos de acción tienen un sentido profundo que debe comprenderse desde el Espíritu y su lenguaje misterioso en la Naturaleza. Las prácticas actuales, en su mayoría, están desvirtuadas a una mera sombra de su poder y significado en las ciudades; esto es debido a la incapacidad de médicos, profesores y pacientes de entender estos fundamentos. La acupuntura no es una selección técnica de puntos descrita en una escuela funcional "punto-síndrome" o, peor, "punto-síntoma". Deseo poder aportarles un contenido claro e inspirador en este sitio web y, que de alguna forma, sea honrada la verdad de un arte que cae en el olvido.