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La Herbolaria

 La herbolaria es un recurso terapéutico que pertenece a los orígenes de la humanidad. El primer elemento por el que todo Maestro comienza, es la correcta diferenciación sindromática del paciente, más tarde, se puede elegir el tratamiento que se considere más oportuno: consejo, meditación, chi kung, herbolaria o acupuntura. Tan importante es conocer las plantas como la capacidad de diagnóstico del médico.

 Son muy valoradas las plantas de la medicina china, pero entiendo que no hay mejor recurso que los propios del lugar donde se vive o aquellos que uno mismo ha preparado tras años de convivencia y entendimiento profundo. Las plantas crecen silvestres en sus propios ambientes, que a su vez, nos sirven para diferenciar sus usos y propiedades. Esto no impide que se puedan naturalizar algunas en lugares específicos. Las plantas no son necesarias matarlas para sus usos, se pueden ir utilizando poco a poco y dejarlas florecer; sembrar sus ramas o esquejes tras recolectar la raíz. Recordemos que están vivas y debemos respetar su emanación desde el Tao, así tomaremos toda su energía vital y dones particulares. El reino de las plantas es una forma de vida, las plantas viven entregadas en el tacto del Chi, son una expresión radiante de su armonía que se adapta a cada clima, tiempo y lugar. No tienen pretensiones ni apegos, nacen crecen y florecen dejando en sus semillas las óptimas condiciones para que se presente de nuevo esa peculiaridad de donde la Vida brotará de nuevo. Son Maestras para nosotros y de su ejemplo cogemos la fuerza para curarnos. Es muy fácil observar las propiedades de ellas en la relación de cada variedad con la Naturaleza y, tras un buen diagnóstico, elegir cuáles nos van a ayudar. Cada variedad crece en sus condiciones únicas, el buen médico y observador, atiende al clima y lugar donde existe cada una:
 -Atiende a la tierra, al alimento del que se nutre, color, grado de humedad y sequedad, grado de dureza. Profundidad de sus raíces, forma y fuerza, sabor, naturaleza y tacto.
 -Observa la planta como un semejante y diferencia sus características como si de una personalidad se tratara. Hacia donde crece, qué busca: sombra, humedad, luminosidad. Estudia si le gusta el viento, si se arquea a favor o mantiene su postura inamovible; lee vence a las hojas o se hacen más gruesas y seguras.
 -En qué época brotan sus hojas, cuándo son más verdes o secas. Qué tiempos y climas resiste, a diferencia de sus semejantes.
 -Qué forma tiene, cuánta corteza y cuánta agua. Es una planta, arbusto o árbol.
 -Cómo sabe cruda cada parte de ella y en decocción.
 -Las flores, colores, maceración, épocas, longevidad, sabor, olor y tacto.
La abundancia de cada variedad en cada dirección y tiempo nos habla, por ejemplo, de las plantas propias para cada síndrome. Nosotros, los seres humanos, podemos enfermarnos por causas externas: cambios de estaciones, frío, viento humedad, etc. Las plantas propiamente seleccionadas nos enseñarían como sanarnos, ya que ellas sí tienen la fuerza y adaptación perfecta de la que podemos carecer en algún momento. También podemos enfermarnos por causas internas: alimentación, emociones, etc. Así creamos nuestras propias confusas condiciones, las cuáles deben ser cuidadosamente descubiertas y descritas. Se debe crear un completo relato antecedente-consecuente, para entender en qué clase de mezcla de sensaciones ha tornado su forma de vivir un paciente. Hay plantas que sobrevivirían en el más intenso calor del verano radiantes, blancas y aromáticas. Nos calmarían pues en la más intensa ansiedad y desesperación. Hay árboles que cuando sus semejantes han perdido todas sus hojas en invierno, ellos permanecen impasibles y hermosos, al toque de la nieve. Incluso en la más profunda depresión o miedo, podemos mantener nuestra belleza y equilibrio. Eso nos permitirá actuar y vivir hasta las nuevas decisiones que nos encaucen en el camino. Hay dolores intensos en el estómago por frío, digestiones lentas por la misma razón pero crónicas por deficiencias. Las plantas tibias, algunas picantes cálidas, nos aportarían ese ejemplo que necesitamos:
 -Las semillas de cardamomo a la vez que calientan el bazo y mejoran nuestras digestiones, entibian el riñón estimulándonos ligeramente.
 -El astrágalo tonificaría no sólo nuestro bazo, sino la enrgía vital de todo el organismo, haciéndonos más fuertes frente a agentes patógenos externos.
 -El aguna de ñame no sólo beneficiaría nuestra energía vital, sino nutriría nuestro yin en riñones y pulmones.
 -El fruto de espino albar lo podríamos utilizar en caso de mala digestión por estancamientos de alimentos.
 -Con las hojas de sen, la malva y la semilla del durazno, no sólo conseguiríamos eliminar los gases intestinales debido a estancamiento de las heces, sino que movilizaríamos toda la sangre del cuerpo y los líquidos vía diuresis. Este efecto ayudaría a leiminar el calor tóxico también.

En la medicina china se escogen combinaciones de plantas únicas y exclusivas para cada persona. Estas combinaciones son llamadas fórmulas y pretenden el uso de diversas dosis, de diferentes partes de las plantas, según necesidad. Rara vez coinciden exactamente las fórmulas de una paciente a otro y la destreza en el diagnóstico será decisiva para la correcta administración de dosis y métodos de preparación.Veamos una fórmula común de plantas para el estrés y ansiedad en la moderna ciudad. Describo un pequeño tratamiento herbal para un estancamiento crónico de la energía del hígado, con datos de calor permanente que han llevado al consumo del yin del mismo, riñón y corazón. Encontramos manifestaciones de ansiedad, tensión general con episodios críticos, insomnio, calor en plantas de manos, pies y pecho, palpitaciones, taquicardias, etc.
 -Raíz de bupleurum: esta planta es una de las más importantes para desbloquear nuestro hígado, especialmente cuando hay manifestaciones de calor.
 -Raíz de peonia blanca: actúa junto al blupeurum como medicamentos principales en el estancamiento del hígado. Protege el yin, suaviza y desciende los ascensos de yang del órgano.
 -Raíz de escrofularia: elimina el calor crónico tipo exceso incluso de la sangre. Nutre el yin y reblandece.
 -Flor de crisantemo: alivia los síntomas del hígado, especialmente el ascenso.
 -Fruto de gardenia o prunela, si los datos de calor en el hígado fueran importantes.
 -Melisa: nos ayudará a tonificar el bazo y calmar el shen.
 -Valeriana: calma el shen, enfría su fuego, permite el armonioso y calmo flujo el hígado refrescando y sedando.
 -Raiz de rehmania preparada: es la planta más importante para nutrir el yin dede la raíz, el riñón.
 -Lycium, bayas de goji: apoya en la misma función a la anterior, en especial en lo que respecta al hígado.
 -Angélica dang gui y salvia combinados, si hubiera consumo por calor de la sangre. También ayudaría a impulsarla y refrescarla, calmando así el corazón.

 La perspectiva de la medicina china es más natural y observadora a través de sus métodos. Es muy delicada y poco generalista. Coincide con los métodos antiguos de la humanidad y sus culturas ancestrales. Se considera a las plantas como libros vivos que nos guían a través de nuestra necesidad en el Tao.

 Existen unas pocas plantas en confluencias de lugares y climas a lo largo del mundo que tienen la función de acercarnos más intensamente a La Vida; son llamadas plantas maestras y son de un rango más elevado para los hombres. Aportan la posibilidad de comenzar un aprendizaje espiritual con un Maestro y posiblemente una larga tradición. Forman parte de las antiguas artes chamánicas y eran la base del verdadero conocimiento y aprendizaje de nuestros ancestros. Ejemplo de ellas son el Tabaco y la Ayahuasca.