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Tratamientos-técnicas de intervención:

Acupuntura

 La medicina tadicional china dispone de diversos métodos de intervención en función del diagnóstico diferencial de cada paciente: acupuntura, digitopresión, masaje (Tui na), moxibustión, herbolaria, chi kung, etc. La Meditación es la cúspide de todas las artes, pues consiste en permanecer deleitados en el trance de la unión con la Vida. El sentimiento perfecto que nos anima es lo que llamamos Espíritu o Tao, permanecer en El fundidos nos llena de su tacto e inunda los canales vitales. La casa del Chi en los riñones se prende; se entibia el cuerpo y se hace flexible; la fuerza sostiene en belleza y perfecto equilibro al hombre; el vivir se ve libre de enfermedad y sacrificio; el corazón palpita en la precisión perfecta de su pulso. La meditación es quietud aparente, el baño en la memoria olvidada que, sin ella, el tiempo pasó hiriendo y marchitando. Es la paz profunda de vaciarse, para sentir lo llenos que naturalmente estamos del Tao.
 El Chi kung es la armonía de nuestro movimiento con el mundo y la Gran Sensación. Es un baño de poder que despeja con consciencia las rutas de la energía vital, enseñándonos a enriquecer nuestra sensación y cuidarla. Se busca acercarse al tacto del Tao en cada movimiento, esa consciencia recupera la salud y tiene un profundo efecto sobre la mente y el sentimiento.

 La clave para realizar un buen tratamiento reside en la correcta interpretación de la enfermedad o trastorno psicológico, y una comprensión holística de la clara relación antecedente, proceso y consecuente. Esta visión holística final, es todo un proceso de madurez y comprensión por parte del terapeuta. El hombre que a través de la ceremonia y meditación conoce el Tao, sabe donde su paciente se separa de la Gran Sensación, sabe donde la caricia del Chi se bloquea, debilita o forma parte de un exceso; mira y entiende el lenguaje misterioso de la naturaleza, el lenguaje que le chiva lo que a su paciente le sucede al separarse de ella. Todas las formas de patologías y sus interacciones, son observadas en las relaciones perfectas de la naturaleza, el cielo y el hombre a lo largo del tiempo. Bajo estos principios se aborda el aprendizaje, medicina y maestría en el arte de curar. En realidad es muy simple conocer a cada paciente y su necesidad, no hay que utilizar sino unas pocas herramientas de diagnóstico y entender en que punto nos engañamos a nosotros mismos, alejándonos de nuestra unión con la Vida. El Chi se distorsiona en su flujo natural en nosotros, y ahí, actúan en armonía las agujas reforzando la guía y flujo de la energía vital. Una entrevista con un buen interrogatorio y una detallada toma del pulso, es lo más frecuente que podemos encontrarnos cuando acudimos a consulta. Una explicación del diagnóstico diferencial y una meta terapéutica nos determinará cómo vamos a trabajar.

 No todos los pacientes están capacitados para curarse con un diagnóstico esclarecedor, guía, enseñanza meditativa, etc. Muchos necesitan una acción directa y efectiva sobre ellos mismos, la herbolaria y finalmente acupuntura, son los procedimientos elegidos. La representación de la armonía de todos los procesos y relaciones de la naturaleza, a través de los puntos concretos y zonas de acción acupuntural, será la última decisión del terapeuta. La comprensión y sentido profundo de los puntos en la medicina tradiconal china, es algo revestido de misterio y respeto. Un proceso que madura con nuestra claridad y sabiduría. Nuestro cuerpo es una emanación del gran reflejo del Tao; un símbolo de los cinco elementos y estaciones; un espejo de la naturaleza. En él fluye el Chi y las agujas liberan su armonía: el vacío, el exceso, la plenitud, la deficiencia y el estancamiento, hacen referencia a una corriente que fluye, a un movimiento sagrado que alimenta nuestra salud. La aplicación final de las agujas y la organización futura del tratamiento son los últimos pasos de un proceso de tratamiento en consulta.